Historias que nos tocaron el corazón

Historias que nos tocaron el corazón

Este mes quisimos hacer algo distinto. Tomarnos el tiempo de contar algunas de las historias de clientes que más nos han marcado.

La mayoría de quienes nos escriben llegan con historias que nos recuerdan por qué empezamos esto. Detrás de cada pedido hay un peludito, un tutor y una rutina que están tratando de cuidar. Eso es lo que diseñamos: soluciones en madera para integrar humanos y mascotas en los espacios que comparten.

Cuando nos sentamos a pensar en el blog del mes, la idea apareció rápido. Hay historias que viven en nuestros corazones desde hace años. Acá las dejamos por escrito.


Paula y Luna

Las rampas para segundo piso fueron un territorio que abrimos casi por accidente. Una clienta antes de Paula nos pidió la primera, y ahí entendimos que había una necesidad que ni nosotros sabíamos que existía.

Paula nos escribió por Instagram. Tiene una labrador senior, Luna, que duerme con ella en su cuarto del segundo piso. El veterinario le dijo que Luna ya no podía seguir subiendo gradas, y por el tamaño de Luna, Paula no podía cargarla. Una rutina de años en riesgo.

Después de mensajes, renders, diseños y varias visitas, le hicimos una rampa con un ángulo especial gracias a una extensión en la pared. Luna volvió a subir y bajar como cuando era cachorra. Paula y Luna recuperaron su rutina. Y Teo, el hermano menor, desde el primer día también la usa, cuidando articulaciones y columna desde joven.

Jacky y Katty

Las historias con michis siempre nos llegan distinto. Suelen venir de necesidades muy específicas, de tutores con mucha paciencia.

Katty llegó donde Jacky después de vivir en la calle y pasar por un embarazo. Jacky la recibió, la cuidó y le abrió la casa. Cuando nos escribió, tenía un plan claro: gatificar el hogar para que Katty estuviera cómoda, con espacios seguros adentro y afuera, separados de Sammy, su perrito.

La propuesta venía detallada. Una hamaca para descansar afuera, una cajita para dormir adentro, comedero elevado, escaleritas. Fuimos a la casa, lo instalamos todo, y Katty tuvo el espacio que necesitaba. Estas historias nos gustan porque muestran lo que pasa cuando un tutor entiende a su michi de verdad: el espacio se construye solo.

María Laura y su pastor alemán

Estar en ferias y entregar pedidos en persona es una de las cosas que más disfrutamos. Por el contacto humano, por escuchar las historias en el momento.

Cuando fuimos a entregar el pedido de María Laura, no esperábamos su reacción. Estaba conmovida, con los ojos llorosos, y nos abrazó fuerte. Después nos contó por qué.

Tres meses antes se había mudado a una casa nueva. Cambió la cama y el colchón, y su peludito ya no podía subir. Llevaban tres meses durmiendo separados, y los dos pasaban las noches tristes. Probó con unas gradas de espuma de las que venden en tiendas de mascotas, pero por el tamaño y la cadera de él, tampoco funcionaron. Vio nuestra publicidad en redes, entró a la web y compró la rampa Cumbre.

Hoy están en proceso de adaptación. Cada día más cerca de volver a dormir juntos.

Susy y Tammy

Susy ya nos conocía. Le habíamos hecho una rampa antes a Tammy. Esta vez nos contactó por una rampa para segundo piso, porque se mudaban a una casa nueva y Tammy, por la edad, ya no podía con las gradas.

Lo que pasó cuando terminamos de instalarla nos sorprendió a nosotros también. Tammy se puso a ladrar y a brincar. La usó de inmediato. Los tutores nos contaron que desde que se habían mudado, nunca había usado las gradas. La rampa la hizo sentir como si la casa siempre hubiera sido suya.

Después nos llegó un mensaje de Susy que guardamos:

"Ella perdió la libertad con su vejez y su cirugía de columna al depender todo el tiempo de que la subieran y bajaran alzada y la rampa le devolvió su libertad, muchas gracias!! Sube y baja mil veces al día de verdad se nota que la está disfrutando. Ojalá puedan ayudar a muchos otros perritos más, esto es darles calidad de vida".


Lo que pasa más allá de las rampas

Muchas de las historias que llegan vienen de las rampas para segundo piso, porque cada caso es único. Maki, el chihuahua que recuperó su libertad. Las salchichas de Beatriz, Julianna, Gabi y Camila, cuidando columnas que son delicadas por naturaleza. Adriana, que protege la cirugía de su gordito de apenas 9 meses. Bellota, que venció su miedo a las gradas.

Pero el resto del catálogo también tiene sus propias historias.

Peluditos que comen tranquilos en sus comederos elevados, después de años de comer encima de baldes, bloques de cemento o en el primer escalón. Michis que descansan en una cama Rest Nest en lugar de buscar la silla del comedor. Hogares con un rascador o un gimnasio en pared que protegen los muebles y le dan al gato un territorio propio. Espacios ordenados con una portapechera donde antes había un nudo de correas en la entrada. Bowls que se integran al comedor de la casa en lugar de competir con él.

Cada producto resuelve una necesidad concreta. Y cada necesidad concreta tiene un tutor del otro lado tratando de hacer las cosas bien.

Por qué importa

Mucha gente piensa que estas cosas son un capricho. Por eso nos tomamos el tiempo de escribir esto.

Detrás de cada persona y su peludito hay un vínculo entre dos seres vivos que comparten el mismo espacio, los mismos días, los mismos años. Mejores amigos, cómplices, compañía. El mobiliario que diseñamos existe para cuidar ese vínculo, en lo cotidiano y en los momentos en que la rutina se complica.

Gracias a todos los que nos abrieron sus corazones, sus casas y sus historias. Seguimos acá por ustedes.

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